Al centro de la ciudad, donde todos los caminos se encuentran, esperando por ti en las profundidades del océano, donde las esperanzas se hundieron. Buscándote me movía por el silencio sin movimiento. Esperando por ti en una habitación sin una ventana en la esquina, encontré la verdad en la obra de sombras chinescas, representando tu propia muerte, no sabiendo más, como los asesinos, agrupados todos en cuatro filas, bailando en el suelo, y con frío acero, olor en sus cuerpos. Hecho un moviemiento para unirse pero sólo podría mirar fijamente en la indredulidad como las muchedumbres. Todo pasado, hice todo, todo lo que quise. Les dejé usarte para sus propias finalidades... al centro de la ciudad en la noche, esperando por ti.
sábado, 27 de junio de 2009
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